Los fósiles (del latín fossile, lo que se extrae de la tierra) son los restos o señales de la actividad de organismos pretéritos. Dichos restos, conservados en las rocas sedimentarias, pueden haber sufrido transformaciones en su composición (por diagénesis) o deformaciones (por metamorfismo dinámico) más o menos intensas. La ciencia que se ocupa del estudio de los fósiles es la Paleontología.
Los fósiles más conocidos son los restos de esqueletos, conchas y caparazones de animales, y también las impresiones carbonosas de plantas. Sin embargo, los restos fósiles no son sólo aquellos provenientes de las partes duras petrificadas de dichas criaturas; se consideran también como fósiles sus restos sin alterar, moldes, bioconstrucciones, o las huellas de la actividad que han dejado en diferentes sustratos sedimentarios u orgánicos (morada, reposo, alimentación, predación, etc.). En un caso extremo, el petróleo, fluido compuesto por hidrocarburos de origen orgánico, debe considerarse tanto una "roca" sedimentaria como un fósil químico.
FOSILIZACIÓN:
Cuando muere cualquier ser orgánico, se destruye en un tiempo más o menos corto, ya sea porque es atacado por las bacterias putrefactivas, o agentes mecánicos, oxidaciones o combinación de todos esos factores. Para que esto no ocurra en necesario que los restos orgánicos queden incluidos en algún material protector, que los preserve de los agentes externos, pero aún así las partes blandas raramente se conservan, haciéndolo únicamente las más duras, como huesos, dientes, recubrimientos, quitinosos, etc… En ciertas ocasiones se encuentran animales completos, cuando han sufrido algún proceso de mineralización, por ejemplo, los insectos incluidos en ámbar. Otras veces por congelación, como los Mamuts encontrados en los hielos de Siberia. Muchas veces, lo que llega a nosotros como fósil no es ni siquiera el resto esquelético del animal, sino tan solo un molde que se ha formado al rellenarse de algún mineral el hueco que dejó dicho ser orgánico.
Para que un resto corporal o una señal de un organismo merezca la consideración de fósil es necesario que se haya producido un proceso físico-químico que le afecte, conocido como fosilización. En este proceso se pueden producir transformaciones más o menos profundas que pueden afectar a su composición y estructura. Este proceso va en función del tiempo, por lo que debe haber transcurrido un determinado intervalo a partir del momento de producción del resto para que llegue a la consideración de fósil. La fosilización es un fenómeno excepcionalmente raro, ya que la mayoría de los componentes de los seres vivos tienden a descomponerse rápidamente después de la muerte.[11]
La permineralización ocurre después del enterramiento, cuando los espacios vacíos en un organismo (espacios que en vida estaban llenos de líquido o gas) se llenan con agua subterránea, y los minerales que ésta contiene precipitan, llenando dichos espacios.
En muchos casos los restos originales del organismo han sido completamente disueltos o destruidos.
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